Hamyguito












Recomiéndanos a tus amigos y/o enemigos







Anécdotas literarias








Los sucesos y curiosidades más increíbles e impactantes que se han venido produciendo a través del tiempo dentro del mundo literario-cultural...


El Ángel del Señor



Nueve días

El frío aprendiz

La casa del cielo

El solitario y la lluvia

Trágica suerte

La última copa

El duelo

Menuda cara

Versales

Las aventuras de Pepito y Milú

Reiniciar

¿En qué quedamos?

Escritoras en la sombra

Juntas y revuelta



(Estamos trabajando para pronto ofrecerte más contenido. Ten un poco de paciencia.)

Próximamente más




Mis videos Tus videos


Anterior     Índice     Siguiente


Anécdotas literarias


NUEVE DÍAS

El poeta y dramaturgo español Lope de Vega murió a los 72 años, el 27 de agosto de 1635, a causa de una enfermedad se afirma que propiciada por las continuas flagelaciones a las que sometía su viejo cuerpo. (Su protector, el duque de Sossa, homenajeó su muerte con un funeral que duró nueve días.) Bautizado por Cervantes como el 'Fénix de los Ingenios y Monstruo de la Naturaleza', se le atribuyen unos 3.000 sonetos, 3 novelas, 4 novelas cortas, 9 epopeyas, 3 poemas didácticos, y centenares de comedias (algunos investigadores afirman que 1.800 aproximadamente.) -Lamentablemente, mucha de tan magistral obra se ha perdido.-



EL FRÍO APRENDIZ

Cierta cruda tarde de invierno, un poeta aficionado le leía a Voltaire algunos de sus últimos versos, mientras éste sufría a un tiempo los rigores del frío y la falta de talento de su pupilo. Al finalizar, el joven preguntó a Voltaire: "¿Qué opináis?". A lo que éste contestó: "Que si hubierais puesto más fuego en vuestros versos, o vuestros versos al fuego, no nos moriríamos ahora de frío."


LA CASA DEL CIELO

En el año 485 a.C., el dramaturgo Esquilo murió cuando un águila, confundiendo con una piedra su calva cabeza, dejó caer una tortuga viva sobre él. (Lo más curioso es que había emigrado al campo a causa de un vaticinio en el que le dijeron que moriría al caerle ¡una casa encima!).


EL SOLITARIO Y LA LLUVIA

En un banquete celebrado en París, Francia, en que Benjamín Franklin era el invitado de honor, el abate Reynal le preguntó lo siguiente: "A su juicio, ¿cuál es el hombre digno de más compasión?". A lo que Franklin respondió: "Aquel solitario que no sepa leer en un día de lluvia."


TRÁGICA SUERTE

Eurípides (Salamina, 480-Pella, 406 a. de C.) fue un poeta trágico griego. -Su nombre se debe a que nació el mismo día en que sus compatriotas vencían a los persas en la batalla de Salamina que tuvo lugar en la embocadura del estrecho de Euripo.- Hijo del tabernero Mnesarchos y de la verdulera Clito, quienes discutían a menudo, su infancia no fue nada feliz (a lo que se debe añadir todas las privaciones que padeció debido a la extrema pobreza en la que vivió siempre). Durante toda su existencia sufrió además de una severa halitosis. Ello le impidió relacionarse socialmente más y mejor, dentro de una sociedad tan refinada como la griega. Fue atleta, retórico, pintor, filósofo y escritor de tragedias que no tuvieron nada de éxito en vida. El afán de impresionar al público le llevó por el camino de lo patético, elemento desconocido en la tragedia anterior. La muerte y la violencia son los resortes de sus obras. -Quizá reflejo de su propia vida.- Un buen día, mientras paseaba por el campo, pensando quizá en el tema de su próxima tragedia, uno de los perros de un pastor le debió identificar como un elemento hostil al rebaño, pues le atacó duramente. La respuesta de los otros perros no se hizo esperar, y se le echaron también encima, con tal saña, que le produjeron heridas gravísimas que lo llevarían a la muerte. Pero la falta de fortuna de Eurípides durante toda su existencia vital no se acabaría con su fallecimiento, ya que, según se cuenta, un manantial de aguas ponzoñosas surgió al lado de su propia sepultura.


LA ÚLTIMA COPA

El siempre genial Óscar Wilde se despidió de este mundo desde su lecho con una copa de champán en la mano y pronunciando la frase: "Muero como he vivido, más allá de mis sueños".


EL DUELO

El crítico literario y escritor francés Charles Augustin Sainte-Beuve (1804-1869), buen amigo de Víctor Hugo (y de la esposa de éste, con la que mantuvo una aventura sentimental), fue uno de los primeros en escribir sobre el naciente romanticismo de su época. Se le acusa, no obstante, de que muchas de sus objeciones literarias parecen más motivadas por la antipatía personal que experimentaba hacia el autor juzgado que por una crítica imparcial y objetiva, pues alabó a escritores que hoy han quedado en el más absoluto de los olvidos y reprobó con violencia a artistas de la talla de Baudelaire, Stendhal o Balzac. (Un día, retado a duelo por un periodista ofendido, -y según la costumbre-, se le permitió elegir el arma con que debía enfrentarse a su adversario. El arma escogida fue el insulto definitivo. "Elijo la ortografía, -dijo- ...estás muerto".)


MENUDA CARA

El famoso poeta argentino Leopoldo Lugones (1874-1938) acababa de terminar un recital de composiciones suyas. Los aplausos habían sido constantes, calurosos, nutridos. Una señora se le acercó ingenuamente y, aludiendo a la enérgica fisonomía del poeta, le dijo: "¡Ah, señor Lugones! Mientras oía sus poesías le miraba a la cara y pensaba que nadie diría que fuera usted el autor de esos versos". Y Lugones, rápido y sonriente, le respondió: "Es que yo, señora, no hago los versos con la cara".


VERSALES

Antiguamente, se escribía con mayúscula la primera palabra de cada verso. Por esta costumbre, las letras mayúsculas reciben también el nombre de versales.


LAS AVENTURAS DE PEPITO Y MILÚ

Tintín iba a llamarse "Pepito" en las traducciones al español, según se puede extraer de las primeras publicaciones de Hergé. Así, cuando en el año 1952 la editorial belga de distribución de los libros de Tintín, llamada Casterman, decidió promocionar este personaje en otros países traduciendo los ejemplares 'El secreto del Unicornio' y 'El tesoro de Rackam el Rojo' en tres idiomas más (español, inglés y alemán), inicialmente Casterman decidió llamar Pepito a este personaje en España y de esta manera se refleja en la traducción inicial y original previa a su publicación de 'El tesoro de Rackam el Rojo', en la que se observa en el texto la palabra "Pepito", posteriormente tachada y puesto encima el nombre clásico de Tintín con el que finalmente ha pasado a la historia también en nuestra lengua.


REINICIAR

Afortunadamente hoy existen las fotocopiadoras, los discos duros... y con ello las copias de seguridad para evitar estropicios. Pero en la época en la que el historiador y ensayista británico Thomas Carlyle (1795-1881) escribió su gran éxito 'Historia de la Revolución Francesa', no. Y son pocos los que saben que éste tuvo que reescribir su obra por completo. Thomas se la dejó a su buen amigo John Stuart Mill para que le echara un vistazo, pero en una de sus ausencias la criada cogió el manuscrito y creyendo que era basura lo tiró a la papelera y lo quemó de inmediato.


¿EN QUÉ QUEDAMOS?

Una palabra puede cambiar el sentido de una frase o de un libro entero. Es lo que sucedió con la llamada Biblia del Rey Jacobo, una traducción inglesa de la Biblia original publicada por vez primera en el año 1611, donde en sus ediciones de 1631 alguien se "comió" una palabra, un simple "no", y dejó a uno de los mandamientos como un "cometerás adulterio". Cuando el error se detectó (varias ediciones más tarde), el rey Jacobo ordenó retirar y quemar los ejemplares publicados. Sin embargo, once de ellos han llegado hasta nuestros días.


ESCRITORAS EN LA SOMBRA

Lo dijo Safo (Grecia, 650-580 a. de C.), la primera poetisa occidental conocida: "Alguien se acordará de nosotras en el futuro". Y es que las escritoras ejemplifican mejor que nadie esa lucha por la igualdad de género donde muchas tuvieron que recurrir al seudónimo o, todavía peor, sufrir la usurpación de sus obras por varones, a quienes parecía corresponder ese derecho, mientras ellas continuaban condenadas a esconderse. Así, no hace tanto que Virginia Woolf (1882-1941), autora de 'Una habitación propia' (uno de los textos más usados por el feminismo), dijo: "Pasará mucho tiempo antes de que una mujer pueda sentarse a escribir sin que surja un fantasma que debe ser asesinado".

Revista CAOS


La española Rosalía de Castro (1837-1885), considerada precursora del feminismo, denunciaba de esta manera el injusto papel de la mujer escritora en su 'Carta a Eduarda' (1866): "No dejan pasar nunca la ocasión de decirte que las mujeres deben dejar la pluma y repasar los calcetines de sus maridos". Pero hubo muchas escritoras que, determinadas por lo que Rosalía exponía en su texto, se vieron obligadas a ocultar manuscritos. Es el caso de la obra 'Jane Eyre', cuya autora, la británica Charlotte Brontë (1816-1855), tenía que esconder entre las patatas que pelaba. Ella y sus dos hermanas, Emily (1818-1849) y Anne (1820-1849), recurrieron a seudónimos de varón para poder publicar. Charlotte se escondió tras Currer Bell y sus hermanas adoptaron el mismo apellido y alias que mantenían sus iniciales: Ellis (Emily) y Acton (Anne). Pero a pesar de sus esfuerzos por disfrazar su autoría, las editoriales rechazaban, como si pudieran adivinar la mano que tras las firmas se escondía, sus textos. Ellas persistieron, y en 1846 salieron los 'Poemas de Currer, Ellis y Acton Bell'. Al año siguiente, 'Cumbres borrascosas' (de Emily) era aceptada, y Anne logró también abrirle camino a su 'Agnes Grey'. Charlotte tuvo que aguantarse con el rechazo a 'El profesor', pero sí consiguió que 'Jane Eyre' viera la luz.

Jane Austen (1775-1817) también se vio obligada a ocultar sus escritos cada vez que alguien se le acercaba. En su caso la ocultación venía dada por la vergüenza impuesta por una sociedad que condenaba a una mujer escritora, o peor aún: simplemente escribiendo. La novelista británica hoy está considerada uno de los clásicos de la literatura. Algunos han querido ver conservadurismo en su obra, pero es justo señalar lo contrario: revestida de una sutil ironía, la escritora cuestionó el papel de la mujer injustamente relegada.

Y es que el derecho era de ellos... También en su 'Carta a Eduarda', Rosalía de Castro declara un hecho que durante mucho tiempo fue norma: ellos firmaban las obras creadas por sus mujeres. "Los hombres miran a las literatas peor que mirarían al diablo... Únicamente alguno de verdadero talento pudiera despreciar necias preocupaciones; pero... ¡ay de ti entonces!, ya nada de cuanto escribes es tuyo... Tu marido es el que escribe y tú...".



La novelista francesa Sidonie Gabrielle Colette (1873-1954) conoció de primera mano esta usurpación. Su marido no tuvo escrúpulo alguno a la hora de animarla a escribir sus primeras obras, la serie Claudine (1900-1903), recuerdos de la época escolar de Colette, para luego firmarla él. Poco después se divorció y empezó a reivindicar los derechos de la mujer. Fue elegida miembro de la Academia Goncourt en 1945; algo que por ejemplo Cecillia Böhl de Faber (seudónimo Fernán Caballero) no lograría pese a haber sido propuesta. A Gertrudis Gómez de Avellaneda tampoco se le permitió la entrada. Emilia Pardo Bazán, muy criticada porque jamás quiso ocultar su identidad, tampoco pudo acceder a la Academia.


Caterina Albert (1869-1966) descubrió la crueldad del mundo editorial desde su llegada en 1898 con el monólogo 'La infanticida'. El texto alarmó a todos tanto por el tema como porque era una mujer la que lo firmaba. Desde ese momento recurriría al seudónimo de un personaje masculino de una de sus obras. Quiso así apaciguar la polémica sobre su literatura, cuyo principal pecado estribaba en su extrema dureza, algo inconcebible e imperdonable para una mujer.


JUNTAS Y REVUELTA

La famosa escritora Lucía Echevarría afirmó sin rubor durante una entrevista que 'murciélago' era la única palabra del idioma español que contenía las cinco vocales. Pocos días más tarde, un ciudadano algo molesto ante tamaña ignorancia (o grave error) enviaba la carta que sigue a un periódico, dando en ella un soberano repaso a la mencionada y empleando para ello numerosas palabras que contienen también todas las vocales. La misiva decía así: "Acabo de ver por la televisión estatal a Lucía Echevarría diciendo que 'murciélago' es la única palabra en nuestro idioma que tiene las cinco vocales. / ¡Confiturera, frene la euforia! / Un arquitecto escuálido llamado Aurelio (o Eulalio... o Ausencio) dice que lo más auténtico es tener un abuelito que lleve un traje reticulado y siga el arquetipo de aquel viejo reumático, desahuciado y repudiado, que consiguiera en su tiempo ser esquilado por un comunicante que cometió adulterio con una encubridora cerca del estanquillo (sin usar estimulador). / Señora escritora: si el peliagudo enunciado de la ecuación la deja irresoluta, olvide su menstruación y piense de modo jerárquico. No se atragante con esta perturbación, que no va con su milonguera y meticulosa educación, y repita conmigo, como diría Cantinflas: ¡Lo que es la falta de ignorancia!".


-

Anterior     Índice     Siguiente





Copyright (c) Hamyguito.com Todos los Derechos Reservados


(
Texto legal y Condiciones de uso - hamyguito@mixmail.com)