| Todo
aquello cuyo coste es muy subido de precio o abusivo se dice que es caro como
aceite de Aparicio. El aceite
de Aparicio es una preparación medicinal para curar las llagas y heridas
inventada en el siglo XVI por Aparicio de Zubia (un
curandero morisco nacido en Lequeitio, Vizcaya,
España). Conocido
también como 'Oleum magistrale',
el alto precio de esta pócima
no se correlacionaba con el coste real ni la dificultad para hallar sus
ingredientes: aceite de oliva, hipérico, romero, lombrices de tierra, trementina
y resina de enebro, incienso y almáciga en polvo. (Quizás la fórmula permaneció
en secreto y fue explotada en exclusiva por el creador de este aceite
curativo hasta
que, finalmente, se hizo pública
y se reprodujo la composición en
la 'Farmacopea Hispana' (1794)...
Se
dice que a la muerte de Aparicio de Zubia
en 1566, su esposa, Isabel Pérez
de Peromato, realizó una petición
a las Cortes de Madrid prometiendo declarar
los componentes del famoso aceite inventado
por su marido si, a cambio, se le hacía
alguna merced. No debió obtener respuesta
demasiado satisfactoria, pues meses después
concretaba la petición solicitando
la renta de 50.000 maravedís por
sus días. El Reino acordó
se le diesen 60 ducados cada año
que viviera, ordenando hacer pública
la composición y el modo de obtener
el famoso aceite de Aparicio para lo que
se editaría un impreso con una
tirada de 2.000
ejemplares.
Sobre
el aceite de oliva (250 gr) se añaden sumidades
florales de romero y de hipérico,
y ruda (550 gr). Durante tres días se deja
digerir en caliente la mezcla, y se adicionan
las lombrices de tierra (180 gr). Se cuece todo a
continuación hasta que se consume
la humedad y se filtra, disolviendo en el
líquido que queda trementina buena
(560 gr),
resina de enebro en polvo, incienso en polvo (60
gr)
y almáciga en polvo (30 gr). Se cuela y se
guarda. Su uso es como vulnerario.
-No
obstante, esta composición resultaría
algo diferente a la que en su día
parece difundió la viuda. Y es que, probablemente
y según
la receta que dio a conocer en 1566 la citada
Isabel Pérez, el preparado pudiere
estar formado
por aceite añejo, trementina de abeto,
vino blanco y añejo, incienso, trigo
limpio, hipérico, valeriana y cardo
bendito.-)
Es
posible que
el momento de mayor gloria que pudo alcanzar
este remedio secreto fuese cuando se usó
para curar los golpes y las magulladuras
del inmortal Don Quijote de la Mancha, en
el capítulo XLVI de la segunda parte
de la magistral obra cervantina. Así se refleja:
"Quedó don Quijote acribillado el
rostro y no muy sanas las narices, aunque
muy despechado porque no le habían
dejado fenecer la batalla que tan trabada
tenía con aquel malandrín
encantador. Hicieron traer aceite de Aparicio,
y la misma Altisidora con sus blanquísimas
manos le puso unas vendas por todo lo herido...".
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