| En el año
1839 nació en la ciudad barcelonesa de Igualada, España, un hombre llamado José María
Carulla. Fue una persona laboriosa y fecunda, y muy católica. También fue un
pésimo poeta a quien la Santa Sede le concedió la cruz 'Pro Ecclesia et
Pontifice' por su ambicioso empeño de poner en verso 'La Biblia'. -Carulla consiguió versificar cuatro
de los más de sesenta libros de que consta
(pertenecientes al Antiguo Testamento):
'El
Génesis',
'El
Éxodo',
'El libro de
Tobías' y
'El libro de
Judit'. Los
publicó en la revista católico-carlista
'La Civilización' fundada por él
mismo, y buscó la colocación
de su magna obra en las bibliotecas oficiales
frecuentando el Congreso en Madrid y enviando
doscientos ejemplares al Papa León
XIII. (El manuscrito original se conserva
en el museo granadino de la Abadía
del Sacromonte.)- Desgraciadamente, el esfuerzo de este hombre vino a convertirse en un
fárrago inaudito de ripios (así, por ejemplo, si
Jacob estaba en Mesopotamia, resulta que
estaba sin infamia; o si el patriarca viajaba
solo, pues lo hacía sin dolo...)
que sirvieron durante mucho tiempo como tema festivo
de las tertulias donde se reunía gente de buen humor, al margen de ser
blanco
de las chanzas y burlas de críticos
y escritores hasta el punto de citar su
obra como modelo de pesadez. Desde entonces, decir la
Biblia en verso se hizo equivalente a todo aquello que, por su prolijidad y
confusión, resulta indigestible. |