| El origen
de este dicho, que significa cambiar de opinión o de partido político, lo
explica el folclorista Luis Montoto en la página 141 de su libro
'Un paquete de
cartas' (1888):
"Dice un
escritor que el modismo viene de que cada partido o fracción de guerra, política
o religiosa, solía distinguirse por la casaca, túnica o sobrevesta que llevaban
sobre la armadura de malla o hierro. En las guerras de religión (s. XVI), en Francia, los
católicos solían llevar las túnicas o sobrevestas sembradas de cruces de color
rojo, mientras que los calvinistas, para distinguirse de aquellos, las usaban
blancas y sin cruces. Y como, además, las túnicas por lo común, estaban forradas
de tela de otro color, se valían de esta circunstancia en
ciertos
lances y
accidentes de guerra, volviendo la sobrevesta o casaca del revés, según mejor
les convenía, hasta salir del apuro o compromiso en el que se
encontraban". El
origen de la expresión es, pues,
la explicación de un ardid, un engaño
que ambos ejércitos empleaban para
despistar al enemigo haciéndose pasar
por compañeros de armas, ganar su
confianza o atacar desde la proximidad.
La expresión
ha
llegado hasta nuestros días con una
formulación incluso más agresiva que
se lanza grito en boca como un dardo de denuncia (y de
insulto) contra el que traiciona o cambia, así: "¡chaquetero!",
se le increpa. Y
es que hay otra
versión que sitúa el origen de este dicho desleal y aprovechado
en la versátil conducta del
duque de Saboya, Carlos Manuel I (1562-1630). Éste tan pronto se aliaba con
Francia como con España. Y en este ir y venir se ponía su jubón, blanco de un
lado y rojo del otro, cuando abandonaba la causa del primer país por la del
otro.
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