| Esta
comparación se utiliza cuando alguien se conduce en casa ajena con tanta
familiaridad y soltura como en la suya propia. En ocasiones tiene un significado peyorativo,
porque se trata de un intruso cuya actitud
es impertinente, arrogante o excesiva. También
se emplea cuando alguien tiene mucha confianza
y se comporta con toda naturalidad, saltándose
a veces la prudencia que se supone que hay
que tener ante lo desconocido.
Quién fue
el tal Pedro al que alude el dicho, se desconoce. Un antiguo refrán
decía: "Algo va de Pedro a
Pedro", y significaba que existen
diferencias incluso entre los que parecen
iguales. Y otros, también olvidados:
"Viejo es Pedro para cabrero", "Bien se
está Pedro en Roma, aunque no coma"...
Todos estos refranes, y otros muchos, indican
que Pedro es el nombre que se le da a cualquier
individuo para personalizar las frases
hechas, los dichos o los refranes. Con especialidad,
Pedro parece representar al dueño
o al amo de una casa, como si se tratase
de una antiquísima relación
de las palabras cristianas según
las cuales San Pedro era la piedra angular
o primera piedra de la Casa de Dios. Algunos
autores, sin embargo, han tratado de identificar
a este Pedro con Pedro I de Aragón
aludiendo a un antiguo
dicho. Y es que... en Aragón (España) se escucha
una versión que dice: 'entrarse como Pedro por Huesca'. Aquí sí se reconoce al
personaje, que no es otro que el mencionado Pedro I de Aragón (1070-1104), que en el
año 1095 reanudó
el sitio impuesto a Huesca por Sancho I, muerto el 4 de junio
de 1094 de un flechazo que recibió
sitiando la ciudad.
Se dice que una vez conquistada
a los musulmanes, el rey entró en ella y
se paseó por sus calles como si fueran
su casa de toda la vida.
Con
todo, es posible que la frase original fuera 'entrarse como por su casa',
pero que luego se modificara añadiéndole el Pedro. |